MIRARQ

jueves, marzo 23, 2006

IGLESIA SANTA BÁRBARA







Autor original y ampliaciones

Doña Bárbara de Braganza encargó los planos para las Salesas Reales al arquitecto italiano Sachetti ( arquitecto del Real Palacio), pero prefirió los del francés Francisco Carlier ( arquitecto de la Iglesia del Prado), que se conservan muy completos, firmados con fecha de 1750.

Francisco de Moralillo, el cual se formó como arquitecto junto a Pedro de Ribera, tuvo en las obras una intervención muy representativa, realizando el segundo cuerpo, las dependencias, la cúpula y las torres, las cuales no aparecían en los planos primitivos.
Si la traza fue de un arquitecto francés, la decoración del templo fue obra de italianos, destacando sobre todos ellos el escultor Giovanni Doménico Olivieri, que dirigía el proyecto decorativo del Palacio Real y que fue el creador de la primera Academia en su propio taller, germen de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. En 1760 Francisco Sabattini trazó y dirigió la arquitectura del sepulcro de Fernando VI, colocado en esta iglesia.
Después del incendio de la cúpula en 1908, que fue rehecha por el arquitecto Valdés, apenas hubo que repintar. Tan sólo en la cúpula a mano de Polo, el del Escorial.
Otro incendio en 1915, más terrible que el anterior, hizo arder todo el Palacio de Justicia ( antiguo convento de las Salesas Reales), el cual se rehizo y fue agrandado a manos del arquitecto Joaquín Rojí. Éste cambió todo el estilo arquitectónico del exterior rompiendo la armonía artística con el templo.

Contexto histórico

La reina Bárbara de Braganza tenía un contrato de matrimonio con Fernando VI, firmado en 1729, que preveía, en caso de quedarse viuda, la posibilidad de permanecer en España o volver a Portugal. Cuando quedo reina en 1746, decidió construirse un monasterio-refugio para quedar protegida de la reina madre, Isabel de Farnesio, si fallecía Fernando VI. El convento que pensaba fundar sería además un colegio donde se educasen a las niñas de la nobleza. Eligió la orden de religiosas de la Visitación, fundada por San Francisco de Sales y Santa Juana Francisca Fremiot, baronesa de Chantal. Una novicia y dos profetas, bajo la dirección de la Madre Anne-Sophie de la Rochebardoul, que sería la abadesa, llegaron a Madrid el 14 de octubre de 1747 y se instalaron en el Beaterio de San José, en la calle de San Bernardo, quejándose de inmediato a la reina de la deplorable situación del lugar.
Bárbara de Braganza les compró en el Prado de San Jerónimo las casas llamadas de Juan Brancacho, frente al actual Museo del Prado, como estancia provisional hasta el lugar definitivo de la Fundación Real. En 1749 la reina hizo comprar unos terrenos inmensos junto a la Puerta de Recoletos y encargó al arquitecto FranÇois Carlier el proyecto del Monasterio. El 26 de junio de 1750 se ponía la primera piedra. Las obras avanzaron a un ritmo frenético, propio de la Administración borbónica, terminando la cruz de la cúpula el 17 de abril de 1757. FranÇois Carlier proyectó este Monasterio de La Visitación, más conocido como Salesas Reales y al viajar a Parma, la construcción estuvo a cargo del español Francisco de Moradillo, perteneciente a una familia de grandes arquitectos. Entre otros detalles Moradillo se inventó las pequeñas torres-campanario de los extremos de la fachada.
Si la traza fue de un arquitecto francés, la decoración del templo fue obra de italianos, destacando sobre todos ellos el escultor Giovanni Doménico Olivieri, que dirigía el proyecto decorativo del Palacio Real y que fue el creador de la primera Academia en su propio taller, germen de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Olivieri había nacido en Carraca, lugar de las más famosas canteras de mármol blanco, el 12 de febrero de 1708. Llegó a España en 1740, llamado por Felipe V e Isabel de Farnesio, y pronto se convirtió en su Escultor de Cámara.
En la fachada de las Salesas Reales labró el medallón central con el tema de la Visitación, dos tableros de mármol con ángeles portando, en uno las Tablas de Moisés, y en el otro la Cruz. En el Retablo Mayor del templo realizó las esculturas de San Fernando y Santa Bárbara, en honor de Fernando VI y Bárbara de Braganza. La reina quiso traer de Nápoles a Francesco de Mura, para que pintase los lienzos más significativos del monasterio. La esposa del pintor no quiso abandonar aquel Nápoles de la Ilustración, en el que reinaba Carlos III, y consiguió que su marido enviase desde allí los dos lienzos que hoy adornan el templo: La Visitación en el Altar Mayor, y La Virgen y El Niño con San Francisco Javier y Santa Bárbara, en el crucero, junto al sepulcro de Fernando VI.
El cardenal Valenti encargó en Verona a Giambettino Cignaroli el cuadro de La Santa Familia con La Trinidad, que llegó al puerto de Alicante el 3 de abril de 1754.
Corrado Giaquinto, autor de los frescos de la Escalera, Salón de Columnas y Capilla del Palacio Real, pintó a San Francisco de Sales y Santa Juana de Chantal para el altar de la nave, en el lado de la Epístola.
La muerte de la reina Bárbara de Braganza en 1758, no impidió que la comunidad religiosa, conocida como las Salesas Reales, habitase en el monasterio, sin duda el más amplio y mejor trazado en cuantos se habían edificado en la Corte.
El 28 de octubre de 1870, durante los años del sexenio revolucionario, iglesia y monasterio fueron exclaustrados. El Estado se incautó del monasterio y lo destinó a Tribunal Supremo y Palacio de Justicia, mientras que la iglesia siguió abierta al culto. En el arreglo parroquial de 1891, la iglesia se convirtió en la parroquia de Santa Bárbara, función que continúa desempeñando actualmente.
Después del incendio de la cúpula en 1908, que fue rehecha por el arquitecto Valdés, apenas hubo que repintar. Tan sólo en la cúpula a mano de Polo, el del Escorial.
Otro incendio en 1915, más terrible que el anterior, hizo arder todo el Palacio de Justicia ( antiguo convento de las Salesas Reales), el cual se rehizo y fue agrandado a manos del arquitecto Joaquín Rojí. Éste cambió todo el estilo arquitectónico del exterior rompiendo la armonía artística con el templo, situación en la que nos lo encontramos hoy en día.

Materiales y sistemas constructivos

La iglesia mezcla las aspiraciones clásicas y las de magnificencia barroca a la vez que deja alguna muestra del estilo rococó, contribuyendo a la riqueza y decoración, mal repartida, de los bronces y los mármoles y piedras multicolores.
Se trata de una iglesia de planta de cruz latina y una sola nave rematada con una gran cúpula sobre pechinas en el crucero. Está flanqueada por una fachada de marcada horizontalidad, debido a la gran cornisa que separa los cuerpos. El cuerpo inferior, obra de Carlier, está compuesto por siete calles de pilastras jónicas de orden gigante; el superior remata en frontón y dos pequeñas torres, hay una acentuación en el eje central de la composición por mayor amplitud y acumulación decorativa.
En la fachada de las Salesas Reales Olivieri labró el medallón central con el tema de la Visitación, dos tableros de mármol con ángeles portando, en uno las Tablas de Moisés, y en el otro la Cruz. En el Retablo Mayor del templo realizó las esculturas de San Fernando y Santa Bárbara, en honor de Fernando VI y Bárbara de Braganza. La reina quiso traer de Nápoles a Francesco de Mura, para que pintase los lienzos más significativos del monasterio. La esposa del pintor no quiso abandonar aquel Nápoles de la Ilustración, en el que reinaba Carlos III, y consiguió que su marido enviase desde allí los dos lienzos que hoy adornan el templo: La Visitación en el Altar Mayor, y La Virgen y El Niño con San Francisco Javier y Santa Bárbara, en el crucero, junto al sepulcro de Fernando VI.El sistema constructivo consiste en muros de carga de piedra ( granito) colocados a hueso.

Situación Legal

Catalogado por la comunidad de Madrid como BIC ( Bien de interés cultural).
imagen 1750